domingo, 12 de febrero de 2012

1. Ese lunar que se escapa

Mira en tu brazo, probablemente esté ahí. Ese lunar que tan loca me tiene. Lo miro, estoy segura de haberlo visto, y de pronto desaparece. Juega a escaparse de mí, a escalar hasta tu hombro y resbalar por tu espalda.
Entonces lo encuentro, aparece como por arte de magia en tu cuerpo. Esta vez se ha posado en tu cuello. Noto cómo me sonríe, y siento que me derrito, me hace temblar.
Quisiera poder atraparlo, acariciarlo con mis dedos, no perderle de vista.
Admito que al principio pensaba que todo era debido a que no me fijaba bien, a que siempre cierro los ojos cuando te beso. Al besarte se me olvida todo lo que hay fuera, y pensaba que era por eso que al abrir los ojos ya no recordaba dónde estaba cada cosa.
Pero no, estoy absolutamente segura de que ese lunar me evita. Le encanta que recorra tu cuerpo, que vaya en su busca. De hecho a veces creo que tú mismo te das cuenta y dejas que acapare mi atención.
Tal vez no te hayas fijado, pero ese lunar es traicionero. Muchas veces te quejas de lo que hago, pero lo que hago lo hago por él. Si te hago cosquillas, es para que rebote en tu pecho y poder verle aparecer. Cuando te pido hacerte pedorretas, es para que ese hermoso lunar se asome, curioso, y se tronche de risa cuando al verme poner cara de globo acercándome a ti.
Ese lunar parece querer salirse de tu cuerpo cuando me voy, y me da pena, porque quiero que se quede contigo y te cuide. Cuando nos enfadamos, se que ese lunar se pone triste, que no duerme, y que luego me guarda un poquito de rencor… pero luego te abrazo y sé que añoraba que lo abrazara también a él.
Fíjate, mírate el brazo, o debajo de la axila, o en tu espalda. Seguramente estará ahí, intentando asomarse para leer estas palabras, porque sabe que lo adoro. Seguro que está sonriendo, y solo de pensarlo creo que es tan dulce que si lo lamiera, se desharía en virutas de chocolate.
En realidad, ese lunar está compitiendo, porque todos tus lunares me emocionan. Todos y cada uno de tus lunares y pequitas saben que los adoro. Todos corretean por tu piel, y los envidio, porque quisiera poder recorrerte yo misma ahora.
Todos se esconden y aparecen cuando les place, vienen y van, me asustan y me sorprenden. Tus lunares me dan los buenos días cuando tú todavía estás dormido, me acarician a la vez que tus manos, y me arropan cuando hace frío y te acercas.
Son lunares mágicos, me tienen hechizada. No me canso de buscarlos, estoy atenta a cada centímetro de tu piel. Todos merecen un nuevo besito, aunque no se dejen atrapar (porque cada uno de tus lunares, es un trocito de amor, y el amor no se atrapa). Merecen un poquito de atención, porque cada uno de ellos es único.
Y tal vez esto parezca una excusa para recorrerte, y puede que lo sea porque ciertamente…me encanta buscar el amor en tu piel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario